Recomendaciones para el día a día durante el confinamiento

Es evidente que esta situación de confinamiento a la que nos estamos enfrentando, y que cada vez se está alargando más, produce efectos psicológicos adversos en todos los miembros de la familia por varios motivos como el aislamiento social, el cambio radical de nuestras rutinas, la preocupación por la salud de nuestros familiares y, sobre todo, por la incertidumbre de no saber cuánto más se va a alargar esta situación.

En cuanto a las personas con TEA, tenemos que sumar todo lo comentado anteriormente al cambio repentino en sus rutinas del día a día sin posibilidad de anticipación ni preparación y a las dificultades para comprender el porqué de todas estas medidas. Todo lo mencionado anteriormente puede generar estados emocionales que se manifiestan de la siguiente forma:

-Irritabilidad.

-Incremento de conductas desafiantes.

-Incremento de conductas repetitivas.

-Alteraciones en el sueño y la alimentación.

Recomendaciones:

Queremos destacar que la siguiente información se trata de unas recomendaciones generales y que estas deberán adaptarse a cada niño según sus características, necesidades y los recursos familiares.

Estructurar el día: Trataremos, en la medida de lo posible, seguir manteniendo cierta rutina en el día intentando mantener estables, sobre todo, las horas de comida y de sueño. Por las mañanas podemos proponerle al niño actividades más estructuradas similares a las realizadas en los centros educativos, aunque no se trata en ningún momento de recrear el colegio en casa, y por las tardes dedicarnos más a juegos en familia. Un ejemplo genérico de una rutina diaria podría ser el siguiente:

Utilizar una agenda para ayudar al niño a ubicarse temporalmente y saber qué va a suceder en el día: Es importante que podamos anticiparle al niño lo que va a suceder en el día y si utilizamos una agenda más amplia semanal le indicaremos, si lo consideramos necesario, los días en los que no hay cole (no recomendaríamos utilizar un calendario mensual ya que en la situación que estamos viviendo de incertidumbre, no sabemos cuánto tiempo seguiremos sin ir al colegio). En función del niño y de sus necesidades elegiremos la forma más adecuada de anticiparle las actividades del día y qué debemos anticiparle. A continuación, os presentamos diferentes ejemplos de agendas para anticipar lo que va a suceder:

Cuidar el sueño: En estos momentos en los que parece que todos los días son iguales y que no tenemos la misma actividad que antes, es normal que todas personas podamos ver alterados nuestros ciclos de sueño, y en los chicos y chicas con TEA estas alteraciones pueden ser bastante significativas por lo que proponemos intentar mantener una buena higiene del sueño:  

-Intentar mantener constante la hora de acostarse y de levantarse.

-Delimitar el tiempo de siesta en función de la edad del niño.

-Programar actividades más motoras y activantes para el principio de la tarde e intentar dejar las más relajantes y tranquilas para el final de la tarde.

-Intentar mantener algún tipo de actividad física en la medida de lo posible (hacer un circuito, subir y bajar las escaleras, bailar con vídeos de la tele…).

Programar salidas cuando sean necesarias: Teniendo en cuenta que se ha considerado que las personas con TEA pueden salir de casa acompañados por un cuidador, podemos programar unos minutos de paseo si consideramos que son necesarias para el bienestar de nuestro hijo/a, pero siempre con responsabilidad y manteniendo las precauciones recomendadas por las autoridades sanitarias.

Hacer al niño más partícipe de las rutinas diarias: Podemos aprovechar estos momentos para implicar más al niño en las distintas rutinas diarias y reforzar su autonomía con los apoyos necesarios.

Ser transparente con ellos: En función de cada niño y de sus características, recomendamos explicarles lo que está sucediendo y por qué estamos todos en casa.

Validar sus emociones: Es importante entender que esta situación es nueva y complicada para todos y debemos validar y acompañar a nuestros hijos/as en los momentos en los que puedan sentirse agobiados, preocupados, tristes, irritables… Ayudándoles a ponerle nombre a la emoción, expresarla y gestionarla.

Cuidarnos: Recomendamos intentar encontrar momentos para nosotros mismos en los que nos permitamos sentir, pensar y cuidarnos para mantenernos firmes y poder así acompañar de la mejor forma a nuestros hijos/as.